EXPERIENCIA| Mobility City: El primer museo de coches ¡en un puente!
Corría el año 2008. En la ciudad de Zaragoza se disponían a ser los anfitriones de la Expo 2008, un evento de carácter internacional cuya temática era el uso responsable del agua y la sostenibilidad. Situado a las orillas del río Ebro, el complejo de la Expo incluía un acuario, la Torre del Agua y grandes pabellones que daban cobijo a las diferentes naciones que se citaban allá para exponer su riqueza cultural. Desde junio hasta septiembre, se vivieron días cargados de fiesta y unión entre los diferentes pueblos.
Por aquel entonces yo todavía era un niño y recuerdo ciertas cosas. Miraba a la Expo con ojos inocentes y asombrados, en mi cabeza hay un cacao de momentos sueltos vividos aquel día de agosto. Curiosamente, no termina de venirme a la mente el edificio protagonista de este post, el Pabellón Puente, diseñado por la arquitecta británico-iraní Zaha Hadid.
Cuando la Expo finalizó, y sumando el estallido de la crisis económica apodada como la "Gran Recesión", este pabellón, al igual que la mayoría, quedaron sin uso. Durante 15 años, solo el Acuario permaneció abierto, el resto acabó sumido en el abandono, salvo alguno que fue reconvertido en oficinas y en la Ciudad de la Justicia de Zaragoza. Y, desde febrero de 2023, el puente Zaha Hadid reabrió sus puertas de la mano de Fundación Ibercaja. El antiguo pabellón se transformó en un museo dedicado a la promulgación de movilidad sostenible en las ciudades y los métodos de transporte ecológicos, futuristas y conectados.
Mobility City, nombre oficial del museo, está dividido en dos espacios: una zona pública donde algunas marcas de coches y otras relacionadas con el automóvil exhiben sus prototipos y tecnología; y otra de exposiciones temporales cuyo acceso es de pago.
Una selección de los mejores coches del mundo sobre el río Ebro
Desde la reapertura del puente, se ha acogido entre sus muros algunos de los mayores tesoros automovilísticos. La exposición inaugural "Los Superclase que marcaron la historia" hizo un repaso a los coches que marcaron un antes y un después en su época, con modelos de la talla del Bugatti Veyron y Chiron, Mercedes-Benz 300SL "Alas de Gaviota", Aston Martin DB5, Ferrari Testarossa...entre otros.
Durante prácticamente un año, la colección ha ido variando y se han sustituido algunos coches por otros, siempre con el objetivo de mostrar a los visitantes piezas únicas que dejan sin palabras. Hasta en tres ocasiones me desplacé hasta la capital aragonesa para contemplar y fotografiar las novedades que entraban.
Hace unos días, a comienzos de mayo, regresé por cuarta vez, ya que la exposición había concluido y otra había tomado el relevo. Bajo el nombre "De la Pista al Asfalto", esta nueva colección continúa tomando como base el acercar al ciudadano de a pie los mejores coches de la historia, tan solo se ha optado por darle más cohesión y dividirla claramente entre vehículos de calle y de competición.
Esta división se refleja en la distribución de los coches por la sala, a mano izquierda según se entra están los que pueden rodar por vía pública y a la derecha los de circuito. En el suelo se han colocado como decoración unas bandas de cuadros que delimitan las zonas designadas para cada tipo de automóvil, siendo blanca y negra para los de asfalto; y blanca y roja (a modo de piano de curva de circuito) para los de pista.A la derecha del Lamborghini me encuentro con otro coche de estética realmente única. Se trata del Ford GT del 2017, portando la librea "Gulf Heritage Edition" azul y naranja tan característica, que rinde homenaje al GT40 ganador de las 24 Horas de Le Mans de 1969, cuya réplica casualmente se encuentra justo delante en la zona de los automóviles de competición. El Ford GT es, en mi opinión, objeto de admiración. Si se mira con perspectiva, es el único deportivo procedente de una marca "humilde" que a lo largo de su historia ha ganado hasta en cuatro ocasiones Le Mans (además consecutivas, del 66 al 69, siendo el primer fabricante no europeo en lograrlo) arrebatando la victoria a la todopoderosa Ferrari y que a día de hoy la generación actual sigue plantando cara a deportivos de alta categoría con un motor V6 EcoBoost similar al que equipa la pick-up F150 Raptor.
En la otra esquina de la fila, lucía majestuoso e imponente un Maserati MC12, el que a mi juicio constituye el pináculo de la marca. El motivo es simple, desde que se presentara hace dos décadas, en 2004, la firma italiana no ha vuelto a crear nada semejante. El MC12 nació cuando Ferrari y Maserati todavía estaban unidas, comparte chasis con el Enzo además de su motor V12 y su caja de cambios, con la relación de marchas modificadas a la que llamaron "Maserati Cambiocorsa". Tan solo se fabricaron 62 unidades, de las cuales 50 eran de calle. Éstas fueron fruto de la obligación de la FIA (por sus siglas, Federación Internacional del Automovilismo) para homologar las versiones de competición. El reglamento estipulaba que era requisito indispensable producir, como mínimo, 25 unidades de calle por cada temporada que se corriese en los campeonatos. La expuesta en Mobility City, a modo de curiosidad, ya cuenta con experiencia en museos y exhibiciones, pues fue la que se mostró en el Salón del Automóvil de Ginebra de 2004 para su "puesta de largo".
Pasemos ya a los coches de competición. Y es que en verdad tienen mucha miga al haber sido reunidos vehículos de diferentes disciplinas: rally, Fórmula 1 y, como ya he avanzado con el GT40, las 24 Horas de Le Mans. La dirección de Mobility City no ha escatimado en absoluto y ha buscado representantes de cada modalidad a la altura. Para la de rally, el Astara 01 Concept es el encargado de mostrar al público las características que necesita un vehículo para enfrentarse a las dunas del desierto y todo tipo de terrenos, ya que compitió en el Dakar en 2023. Los pilotos españoles, Emilio de Villota y Fernando Alonso, son los "embajadores" de la Fórmula 1 en el museo, quienes han cedido sus monoplazas para la ocasión: el Lyncar 006/01 Cosworth conducido por Villota en 1976; y el Fórmula 3000 del equipo Astromega, donde recaló brevemente Alonso a sus 19 años antes de dar el salto a Minardi.
Quisiera centrarme de manera más detallada y concisa en las 24 Horas de Le Mans, la carrera de resistencia más dura del planeta. No es por desmerecer ni mucho menos a las otras disciplinas deportivas presentes en el museo, sin más siento una mayor admiración por esta certamen que lleva celebrándose desde 1923. Su historia centenaria ha dejado grandes hitos en la automoción, así como una herencia cultural y tecnológica plasmada en los vehículos más modernos.
España ha sido protagonista de muchos capítulos de éxito en Le Mans. Unos 40 pilotos nacionales han corrido por el circuito de La Sarthe, entre ellos Fernando Alonso, quien ganó la edición de 2018 sin tener experiencia previa en el manejo de los LMP1. Sin embargo, lo que poca gente sabe es que 10 años antes, en 2008, una escudería 100% española participaría por primera y última vez en la competición. El Epsilon Euskadi ee1, nombre que recibió el prototipo, logró colarse entre los 20 primeros puestos, convirtiéndolo así en el único coche de fabricación española que completó el reto y llegó a la meta. Solo se presentaron dos unidades, una de ellas pilotada enteramente por españoles. En cuanto a los patrocinadores, únicamente el Gobierno Vasco apostó por semejante hazaña, dando al coche ese diseño tan limpio sin "pegatas" y realzando su color negro.
Un año más tarde, en 2009, el Audi R15 TDI debutaba, continuando una era de dominancia casi absoluta en la categoría de resistencia que su predecesor, el R10 TDI, había iniciado. Efectivamente, las siglas TDI indican que el monoplaza alemán funcionaba con diésel. Choca bastante que, antes de que la electrificación entrara en nuestras vidas, se empleara este combustible incluso en competición. Pero existe una razón para ello, pues al ser más eficiente en consumos, se podían completar un par de vueltas más antes de repostar. Esto, en adición a que su motor V10 era capaz de otorgar más de 600 caballos, el R15 TDI supuso una auténtica pesadilla para sus rivales tanto en la propia Le Mans como en las 12 Horas de Sebring, enmarcadas en la American Le Mans Series, donde se alzó con la victoria la unidad que reside temporalmente en el museo.
Para concluir con los coches de Le Mans, he reservado el más especial para el final. No es para menos porque, pese a que no ha competido como tal en esta legendaria prueba, guarda mucha historia. Se trata del McLaren Senna GTR LM, una edición especial limitada a cinco unidades que rinden tributo a los cinco F1 GTR que compitieron en la edición de 1995. Cada Senna ha sido revestido con las distintas libreas que portaron en su día los homenajeados. Como dato adicional, se necesitaron aproximadamente 800 horas por coche para ser pintados. También se requirieron de ciertos permisos para recrear los logotipos de las marcas. El ejemplar que tuve el placer de fotografiar es el chasis LM825/7, que porta la decoración del F1 GTR "Jacadi" (finalizó en 5º lugar), de un color azul oscuro por la empresa ELF, patrocinadora de la carrera de aquel año. Bajo el capó, un V8 biturbo de 845cv, 45 más que el Senna de calle, considerándose así como el McLaren más potente y rápido hasta la fecha.
Cabe añadir que el nombre del coche, como es de imaginar, ensalza al piloto brasileño Ayrton Senna, quien se convirtió en una leyenda tras ganar tres campeonatos del mundo de Fórmula 1 con la escudería Honda Marlboro McLaren. Vuelvo a repetir que, aunque no haya competido en Le Mans ni mucho menos en la Fórmula 1, el McLaren Senna GTR LM rezuma historia en cada detalle.
Acabo este repaso a la exposición con otro McLaren muy genuino, el P1 GTR. Únicamente salieron de la fábrica de Woking 35 ejemplares de este P1 "hormonado", orientado claramente al circuito. Técnicamente no es posible su uso por vía pública, pero la empresa británica Lanzante permite homologarlo para poder volver a casa después de un trackday y llevarlo por el centro de la ciudad. Recordemos que es un híbrido enchufable, combinando un motor V8 biturbo gasolina y otro eléctrico que sumados dan 1000cv, optando, irónicamente, a la etiqueta ECO de la DGT. La idea de disfrutar de una ruta por carretera a los mandos de un casi coche de competición obtuvo muy buena acogida por parte de los propietarios, ya que 26 de los 35 P1 GTR fueron matriculados y legalizados.
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