VIAJES | BASQUE CLASSIC CARS BIARRITZ: UN DÍA DE LEYENDA
El pasado sábado 18 fue, sin lugar a dudas, un día realmente especial, aunque legendario sería el término más apropiado. Tras un año sin pisar Biarritz, me desplacé hasta la ciudad francesa junto con mis amigos spotters a la primera edición del Concurso de Elegancia "Basque Classic Cars". Este certamen de vehículos clásicos es, en realidad, una continuación del concurso que se organizaba anualmente durante el periodo de 1929 a 1958. Tras más de medio siglo ausente, Biarritz volvía a ser una de las capitales del vehículo clásico.
La jornada se presentó muy lluviosa, las previsiones del tiempo para ese día no se mostraban demasiado optimistas, por lo que salimos de Pamplona provistos de paraguas, chubasqueros y, como no podía ser de otra forma, mucha ilusión. Y es que, pese al temporal, la previsión de spotting en la ciudad era lo opuesto a la meteorológica: realmente fabulosa. El concurso reuniría a las mayores leyendas del automóvil; millones de euros y muchísima historia congregados en un mismo edificio.
Tras aparcar el coche en el parking del Halle d'Iraty, lugar donde se celebraba el evento, nos dispusimos a sacar las cámaras y dejarnos sorprender por las reliquias que llenaban el pabellón multiusos. Algunas de las más destacadas, por citar algunas, fueron el Bugatti Type 57, BMW M1, Ferrari 288GTO y Testarossa, Mercedes 300SL "Alas de Gaviota", Aston Martin DB6, DeTomaso Mangusta...entre otras.
Sin embargo, fueron tres los que especialmente captaron mi atención y que más ilusión me hicieron. Justo detrás del 288GTO estaba expuesto su sucesor, un magnífico Ferrari F40 que, tras haberlo visto en un elevador de un taller hacía justo un año, por fin lo podía contemplar en tierra, desde todos los ángulos y perspectivas. El feliz reencuentro se endulzó todavía más, por increíble que parezca, con un Ford GT40 aparcado a su lado. Esta unidad databa de 1965 y participó en las 24 horas de Le Mans de ese año, aunque desgraciadamente no pudo acabar la carrera, al igual que el resto de sus hermanos. Sin embargo, el hecho de no haber finalizado la carrera no amargaba mi cara de emoción, el contemplar dos leyendas juntas de dos épocas distintas era como tener un trozo de cielo en la tierra. O al menos, el trozo más valioso (para mí) en ese paraíso terrenal en el que se había convertido el Halle d'Iraty.El tercer vehículo que me hizo ilusión fue, cómo no, otro Ford GT, esta vez una unidad del 2004 perteneciente al concesionario Cobalt Automobiles, conocido por alguna publicación que subí en Instagram de un 599GTO o un 488 Pista. Este GT en concreto ya llevaba varios meses allí, aunque no pude ir a verlo antes ya que no disponía de vacuna ni por tanto de un certificado que me permitiera viajar a Francia. Evidentemente el GT no fue la principal causa por la que me vacuné (lo primero siempre es la salud y la de tu entorno), aunque sí que ayudó un poco a la hora de paliar los efectos secundarios de la segunda dosis. Después de tantos meses de espera el momento había llegado, tenía al coche de mis sueños delante del objetivo de mi cámara y a apenas unos metros de su antecesor, el GT40.
Pero cuando ya empezaba a fotografiarlo algo me detuvo. Un mensaje de un amigo que estaba por el centro de Biarritz nos advertía que debíamos abandonar el lugar de inmediato y acudir raudos a su ubicación en el Hotel Du Palais, uno de los más lujosos, si no el que más, de la villa francesa.
Nos apresuramos entonces a coger el coche, no sin antes calarnos un poco con la lluvia que caía en esos momentos. Al llegar allá, nos encontramos con un camión que estaba descargando ni más ni menos que tres unidades de la última creación de Ferrari, el Monza SP2. Desgraciadamente, uno ya había sido descargado e introducido dentro del hotel, aunque sí que pudimos disfrutar de los otros dos. Eso sí, hubo que esperar un poco a que amainara la lluvia para sacarlos, ya que la carrocería tipo barchetta sin techo no es la más apropiada para un clima lluvioso. Además de esas joyas modernas, también fueron descargadas dos clásicas, un Ferrari 275GTB y un BMW 507, el segundo que veía en el día.
Una vez que el espectáculo acabó, nos montamos en el coche para regresar todos juntos al evento. Esta vez ya pudimos ver los vehículos expuestos con algo más de calma y detenimiento, aunque para ser realistas me faltó algo de tiempo para verlos todos. Sobre las seis y media de la tarde salimos al parking a recibir al rally de coches clásicos y modernos organizado también por el concurso. Había un poco de todo, principalmente deportivos modernos como un 430 Scuderia, 599GTO (el de Cobalt), AMG GT50 Roadster y V8 Vantage. La suerte quiso que la lluvia cesara y se dejara ver al fin el cielo azul entre algunas nubes que todavía permanecían sobre nuestras cabezas.
Cuando los participantes se fueron, aprovechamos para comer un bocadillo y reponer fuerzas antes de continuar nuestras andanzas por Biarritz. Tocaba hacer spotting por los parkings del centro, tal y como hacíamos en otras ocasiones. La suerte nos volvió a sonreír y acabamos la jornada con un DBS Superleggera Volante, dos Portofino y un Rolls Dawn, como destacados.
Después de todo lo narrado, me reafirmo en lo que he dicho en la introducción: fue un día legendario, lleno de auténticas leyendas y de futuras en el caso de los SP2 (más tarde descubrimos que no tenían nada que ver con el concurso y que fue pura suerte encontrarlos). No dudo ni un instante en que ha sido uno de los mejores eventos en los que he estado, tanto por el nivel expuesto como por permitir por parte de la organización que el público se acercase a los coches al prescindir de cordones de seguridad. Según lo que leí, se pretende que este concurso sea anual y que compita de alguna forma con los grandes certámenes de elegancia como Goodwood, Chantilly o Pebble Beach. La verdad, si en la primera edición ha acudido semejante nivel, no quiero ni imaginar lo que vendrá en las sucesivas una vez que Biarritz recupere su fama de antaño y el concurso se empiece a conocer todavía más.
Por el momento toca sacar la tarjeta SD de la cámara y editar algunas de las fotos para compartir con vosotros en los próximos días, a la espera de asistir a la edición de 2022. Una cita con la historia que ningún amante de los coches debería perderse.
Próximamente más fotos...



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