6to6 Track+Drive Navarra 2021: ¡Bienvenidos de nuevo a Navarra, sixters!
Hace dos años escribía una crónica de la Ruta Norte de la 6to6 que concluía con el deseo de que volvieran a Pamplona. Tras una larga espera y con una pandemia de por medio, el club de superdeportivos regresó a la capital navarra por segunda vez. Es de estos eventos que, aunque no seas propietario de un deportivo sino un spotter, deseas con todas tus fuerzas que llegue para poder disfrutar de cada una de las joyas participantes, aunque sea en parado.
Como digo, la espera fue larga y me atrevería a decir angustiosa. Es un tema que ya traté cuando acudí al rally de Petrolhead Tours en julio del año pasado, el primero después del confinamiento que nos dejó encerrados durante un par de meses. Las cifras de contagios varían cada día, hay repuntes y las medidas sanitarias adoptadas por los gobiernos afectan directamente a la organización de eventos como éste. Además de preocuparse por qué tiempo va a hacer, había que tener en cuenta que la situación epidemiológica podía cambiar en cualquier momento y, por ende, restringir todavía más la movilidad. En otras palabras, que se cancelara la tan ansiada 6to6.
Los días previos a la cita se notaba una mezcla de preocupación y expectativas por parte de los spotters navarros. Intuíamos que habría cambios en la programación (como así fue) y ya llevábamos por delante que el evento no se fuera a realizar. Sin embargo, la suerte nos sonrió y no solo brilló el Sol tras una semana de lluvias, también se confirmaba que, tras dos años, la 6to6 volvería a nuestra tierra.
Pese a que la fiesta debía comenzar el viernes 23, algunos de nosotros ya estábamos en el Hotel Castillo de Gorraiz el jueves, lugar donde pasarían la noche. No me malinterpretéis, no estamos tan locos de pernoctar allí esperándolos. Ese día había un pequeño combo de deportivos pertenecientes a jugadores del C.A. Osasuna, bastante atractivo por alguno de sus componentes como un Porsche 991.2 GT3 o el nuevo M3 Competition. Resultó gracioso que justo cuando abandonaron el hotel y cuando nosotros también estábamos a punto de marcharnos, apareció un McLaren 570s. Rápidamente salimos del coche y nos dispusimos a hacer fotos. La fiesta había comenzado antes de lo previsto.Al día siguiente, sobre las 6 de la tarde, empezaron por fin a desfilar por Gorraiz el resto de sixters que venían desde el Circuito de Navarra, donde habían disfrutado de un track day a puerta cerrada por tema de restricciones sanitarias. Unos 30 coches aparcaron en el parking del hotel, deleitando con el rugido de sus motores a spotters y aficionados que acudieron al lugar. Esta vez no hubo un gran "escuadrón AMG" como en la edición de 2018, aunque la firma de la estrella estuvo representada por un par de C63S coupé, un AMG GTC Roadster repetidor de la edición de 2018, A45S y GLE53.
Ferrari no defraudó y fue sin duda la que, en mi opinión sesgada de ferrarista, dio el campanazo. Además del 812 Superfast de RentBull, ya conocido por estar presente en el Tour Norte anterior, aparecieron dos preciosos F8 Tributo, uno blanco spider y otro rojo coupé con apenas unas horas de vida, ya que había sido recogido por sus afortunados nuevos propietarios esa misma mañana. No podían faltar los 458 Italia, dos unidades gris y roja se unían al establo de los cavallinos.
Otra marca que pegó el pelotazo fue Audi, la cual aunque fue representada por solo dos vehículos, ambos estaban preparados por ABT: Un RS6-R Avant C8 limitado a 125 unidades en todo el mundo y un RS3 Sportback 8V potenciado a 500 cv. Sinceramente, sobran las palabras, especialmente con el RS6-R. Los detalles en fibra de carbono (parrilla, difusor, alerón, faldones...) le confieren al coche una mayor agresividad si cabe, otorgándole una presencia que acaparaba la mirada de los aficionados allí presentes.
También hubo cabida para Lamborghini con el nuevo Huracán EVO y un Performante; y Porsche, con un GT3RS Weissach Package, 997 Carrera y un trío de 911 Turbo S de las generaciones 997, 991 y 992. Otras marcas que se pudieron ver fueron Bentley (Continental Flying Spur 2020), Mini (Cooper JCW GP 2020), Lotus (Exige Cup 430), BMW (M4 y M6 GranCoupé) y Alpine (A110). Desde luego hubo una gran variedad con los mejores buques insignia de cada casa.
Pese a que este año ningún sixter se animó a venir con un GTR, sí que hubo presencia de japoneses en el parking del hotel. Algunos de los aficionados que se congregaron trajeron sus coches, entre ellos un GTR R34 Skyline y un NSX de los 90.
Durante toda la tarde se respiró muy buen ambiente. Decenas de personas, niños y mayores, disfrutaron de los deportivos que poco a poco iban llegando. En todo momento se respetaron las medidas anti-covid, aunque la policía del Valle de Egüés se personó solo para controlar muy por encima la situación. Me atrevería a decir incluso que esta vez había más gente que en 2018, lo cual puede ser un indicativo de que hay más afición por el motor en Navarra de lo que realmente se ve.
Dicen que quien madruga, Dios le ayuda. Y debe ser verdad. El sábado muy por la mañana, algunos de nosotros madrugamos para disfrutar de las últimas horas con los coches antes de verlos marchar y fotografiarlos sin tanta gente. Desde las 7:30-8 hasta las 11 estuvimos haciendo fotos y charlando con los dueños. A algunos de ellos les propusimos una sesión rápida, a la que accedieron gustosos. Agradecer desde aquí a Juan y Paula, de RentBull, por sacar el 812 para nosotros y darme una vuelta y también a Pince, quien llevó su F8 Spider hasta "El Sitio" y pasearme en su cavallino. Cumplí gracias a ellos mi sueño de la infancia de subir en un Ferrari, ¡y de qué manera! Dos auténticas máquinas bellas, potentes y rápidas, cada una a su manera.
Y con esa sonrisa de emoción despedía así a los sixters, quienes ponían rumbo a La Rioja a comer y de allí a sus respectivos lugares de origen. Ojalá haberlos podido acompañar hasta el restaurante, pero por el confinamiento perimetral no fue posible. Pese a haber sido una 6to6 corta, se hizo muy muy intensa, con un nivel de coches espectacular (en mi opinión mejor que la pasada de 2018) y que deja experiencias inolvidables y otra victoria más de los amantes del mundo del motor contra el coronavirus.
Acabo ya tal y como concluí la crónica en 2018: agradeciendo a todos los sixters el buen rollo con los aficionados y deseando que, haya o no pandemia, regresen a Pamplona otro año más. ¡Bienvenidos de nuevo a Navarra, sixters!
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